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Cómo detectar si tu hijo tiene una gripe mortal

Azteca América Azteca América

08 de febrero de 2018, 13:03 hrs

Influenza enfermedad

Un niño sano puede ser víctima de la influenza. Imagen: Deposit Photos

Quedarse en cama, beber muchos líquidos, controlar el cuerpo cortado con medicamentos de venta libre como en célebre Paracetamol y dormir. Es la orden estándar de los médicos  para curar la gripe que asecha a muchos pequeños en temporada de invierno. 

Sin embargo, este año ha sido aterrador para los padres. Al menos 53 niños han muerto en Estados Unidos a causa de una gripe que se convierte en influenza. Así lo revela un artículo de The New York Times. 

Ante varios cuestionamientos de padres preocupados por sus niños, quienes desean saber cuándo es necesario acudir al médico o a urgencias, los médicos y expertos aún no tienen una respuesta concreta. 

“Incluso entre los niños sanos, una gripe puede agravarse muy rápido”, explicó al citado tabloide el Dr. William Schaffner, de Facultad de Medicina de la Universidad de Vanderbilt, quien agregó que una gripe puede ser “engañosa”. 

El facultativo recomendó ser muy precavidos y estrictos con los cuidados de un menor enfermo de gripe, sobre todo con los menores de dos años. 

Procurar la ingesta de abundantes líquidos es prioridad, pues los infantes deben estar bien hidratados para combatir la enfermedad, aseguró el experto., quien no descartó que los niños con menores cuidados y con otros  problemas de salud como antecedente , corren el riesgo de complicaciones que pueden tornarse mortales. 

 Las formas en las que la gripe se vuelve mortal

 Así, los pequeños con enfermedades crónicas como asma, diabetes, fibrosis, quística, parálisis cerebral, afecciones cardiacas o convulsiones, son los más propensos a desarrollar complicaciones relacionadas con la influenza. 

Sin embargo, lo más extraño es que la mitad de los niños hospitalizados por influenza esta temporada no tenían ninguna condición crónica como antecedente que los convirtiera en prospectos susceptibles a las complicaciones de dicha enfermedad. Así lo revela información del Centers for Disease Control and Prevention. 

Altas fiebres que desaparecen y reaparecen después de que el niño parece haber pasado la peor parte de la enfermedad, es uno de los signos a los que hay que poner atención, de acuerdo con los expertos.  

“Cuando esto sucede, el tiempo es esencial. Una fiebre con estas características puede ser una señal de que el niño está desarrollando una neumonía o enfermedad inflamatoria peligrosa. Los padres deben buscar atención médica de inmediato”, señalaron los médicos a The New York Times. 

Los padres también deben estar atentos a la sepsis, una complicación potencialmente mortal causada por el ataque abrumador del cuerpo contra una infección. La afección se caracteriza por fiebre o escalofríos, malestar intenso, piel pegajosa o sudorosa, confusión o desorientación, dificultad para respirar y frecuencia cardíaca alta. 

Según información del Centers for Disease Control and Prevention, los padres deben acudir al médico de inmediato si notan que su hijo tiene dificultad para respirar, si respira muy rápido, superficialmente o si siente opresión en el pecho. 

Asimismo, es imperante acudir al médico si los labios del niño se vuelven morados o azules; si su piel se vuelve pegajosa o si no tiene apetito. La diarrea y el vómito son otros signos graves. 

Carácter irritable, exceso de sueño, mareos, falta de concentración, control y de actuar como lo hace normalmente, son otros signos para acudir a un experto.  

Hay una razón por la que todos lucen enfermos, la vacuna contra la gripe tiene solo un 10% de efectividad

Respecto a los menores de dos años, los expertos explican que la falta de apetito, la orina oscura, así como una respiración desmesurada, son graves alertas para pensar en una posible influenza

Los facultativos señalan que si bien es ideal dar tratamiento comercial al infante mientras se consulta a un especialista, los menores pueden consumir paracetamol. Nunca aspirinas. 

"La mayoría de los niños sanos que tienen un accidente cerebrovascular leve no necesitan ir al médico, y no necesitan ir a la sala del hospital", detallaron los especialistas al diario The New York Times. 

Sin embargo, los niños tratados con influenza reciben tratamiento con medicamentos antivirales. La selección de un tratamiento apropiado es necesario e imperativo, pues requiere de un equilibrio y análisis de riesgos y beneficios, según los expertos, quienes advirtieron que los efectos secundarios como náuseas, vómitos y problemas neurológicos.

Por ello, vacunarse contra la gripe, lavarse las manos continuamente y seguir las recomendaciones de higiene cotidianas, serán un buen preámbulo para evitar una enfermedad crónica como ésta, que ha arrasado con 53 víctimas.