SECCIONES DENoticias

El sexo biológico no es lo que nos contaron: Científicos reconocen nueve aspectos de la identidad sexual

Lorena Cuevas Solagaistua Lorena Cuevas Solagaistua

12 de marzo de 2018, 12:49 hrs

binomio sexual

La ciencia ya ha demostrado que el binomio hombre /mujer está obsoleto y que no existe ninguna prueba universal que determine el sexo. imagen:  Depositphotos

La revista científica Nature afirma lo que desde hace décadas llevan defendiendo numerosos científicos: categorizar el sexo de manera binaria, es decir, entre masculino o femenino es una comprensión simplista del mismo ya que existen al menos 9 componentes diferentes de la identidad sexual de una persona.

La ciencia lleva muchos años poniendo en evidencia el binomio sexual. Desde 1930 científicos defienden que algunos aspectos del sexo biológico y la identidad de género no coinciden en todo el mundo por lo que se comenzaron a usar tratamientos hormonales para ayudar a conseguir identidades estables. 

Hace años, el biólogo Keith L. Moore publicó un artículo en el Journal of the American Medical Association en el que enumeraba nueve componentes diferentes de la identidad sexual: apariencia genital externa, órganos reproductivos internos, estructura de las gónadas, sexo endocrinológico, sexo genético, sexo nuclear, cromosómica sexo, sexo psicológico y sexo social.Hay que señalar que para medir la identidad que más se aproxima a un sujeto hay que tener en cuenta otros factores como la construcción socio-cultural del sexo y género.

FYI: Pansexualidad ¿Una nueva identidad Sexual?

Este debate forma parte de nuestra sociedad, incluido en el mundo del deporte internacional, el cual, lleva más de 80 años intentando encontrar una prueba objetiva que demuestre que los seres humanos son binarios y no lo ha logrado. 

Las federaciones internacionales y el Comité Olímpico Internacional (COI) han utilizado diversas técnicas para verificar el sexo de las deportistas, incluida la humillante obligación de desnudarse. Después de que en los años 30 y 40  participar atletas transexuales en ciertas categorías, las reglas se volvieron aún más estrictas. Los científicos siempre fueron críticos con estas pruebas, entre ellos, el genetista finlandés Albert de la Chappelle, que luchó contra el régimen de pruebas sexuales del COI de la década de 1980, promoviendo una forma más complicada de determinar la elegibilidad que consideraría la identidad sexual hormonal, fisiológica y psicológica.

El COI tenía una regla por la cual las atletas que mostraban niveles de testosterona superiores a los considerados "normales" para las mujeres tenían que hormonarse para reducirlos si querían competir. La velocista india intersexual, DuteeChand fue una de las que sufrió esta norma, sin embargo,ella se negó a hormonarse para competir y consiguió que se suspendiera la regla del límite de testosterona natural por parte del Tribunal de Arbitraje del Deporte (TAS) al concluir que la norma era discriminatoria con las mujeres y con todas las personas que no encajan en las definiciones biológicas típicas de lo considerado femenino y masculino (intersexuales). A pesar de esta victoria, en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro el debate se reabrió por la atleta Caster Semenya que compitió en los 800 metros. 

Caster después de ganar el oro en los Mundiales de Berlín de 2009 fue sometida a uno de estos exámenes tras las quejas de otras corredoras y se le apartó de la pista al concluirla Asociación Internacional de Federaciones de Atletismo (IAAF) que su cuerpo produce tres veces más testosterona que la media de las mujeres. Después de 11 meses pudo regresar ya que médicos declararon su "idoneidad para competir en la categoría femenina". 

Luchador transgénero gana segundo campeonato estatal femenino de Texas

Pero sigue habiendo mucha polémica porque ¿quién establece el estándar de quién es mujer o quién no? La discusión va a continuar durante mucho tiempo porque no es algo que tenga que ver sólo con el deporte, sino que se trata de un tema social y cultural

A pesar de que la ciencia ya ha demostrado que el binomio hombre /mujer está obsoleto y que no existe ninguna prueba universal que determine el sexo y mucho menos el género de una persona, parece que la sociedad va mucho más despacio en ese aspecto.