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Dominatrix financieras: Hombres les pagan para que los extorsionen y humillen

Lorena Cuevas Solagaistua Lorena Cuevas Solagaistua

12 de abril de 2018, 11:36 hrs

Cuando oímos hablar de las llamadas dominatrix – mujeres que adoptan el papel dominante en prácticas sexuales de cualquier tipo – seguramente nos vengan a la cabeza imágenes de látigos, cuero, azotes o cadenas. La realidad es mucho más amplia y ahora con las nuevas tecnologías ha aparecido una nueva tendencia que se conoce como “dominación financiera".

En la dominación financiera en lugar de sentirse el dolor en la piel se sufre en la billetera. Es la última moda en fetiches y básicamente se trata de hombres con un nivel económico muy alto que se excitan al regalar sumas considerables de dinero a una dominatrix por internet.  Quienes realizan esta práctica entregan el control financiero a la mujer para que lo gaste en lo que quiera y ellos se convierten de esa manera en sus esclavos financieros, ya que el hecho de pagar les produce placer. A pesar de que es un fetiche sexual, el sexo no está implícito, de hecho, nunca existe contacto directo. Según un testimonio de un “paypig” publicado en The Independent, “La excitación proviene de la idea de que alguien invada el espacio personal de tus finanzas".

Este es el caso de la señora Harley que se comercializa en internet como “la domme tecnológica”, es decir, una dominatrix virtual que a través de su celular controla y da órdenes al “paypig” (nombre con el que se conoce a los hombres que disfrutan de este tipo de fetiches). Lo hace por medio de la aplicación Nest que generalmente se utiliza para vigilar la seguridad del hogar o monitorear mascotas, sin embargo, ella vigila que él cumpla todas sus órdenes.

El le paga una cantidad semanal para que lo vigile todo el día y además le de órdenes de todo tipo. Según una entrevista en el Washington Post  Harley dice que le ha hecho vender todas sus cosas, incluso su cama por lo que debe dormir en el suelo; otras veces le ordena que coma comida de perros o que se arrodille frente a ella. El obedece. A Harley le paga una cantidad semanal, pero hay otras mujeres que les ofrecen con un salario mensual, o les dan regalos o incluso, pagan sus gastos. 

A pesar de que los hombres lo hacen de forma voluntaria, existen casos extremos donde esta tendencia se convierte es un problema y los hombres que la practican necesitan terapia para poder dejar este fetiche que aunque placentero, puede suponer un gran problema para su economía.