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Walmart en Brownsville, convertido en el albergue de menores migrantes más grande de Estados Unidos

Lorena Cuevas Solagaistua Lorena Cuevas Solagaistua

14 de junio de 2018, 15:57 hrs

Desde hace más de un año un antiguo Walmart en Brownsville, cerca de la frontera entre Estados Unidos y México se ha convertido en el refugio para niños, niñas y adolescentes migrantes de entre 10 y 16 años más grande del país. En lugar del cartel con el logotipo comercial, encontramos el nombre del centro: Casa Padre, donde actualmente se alojan alrededor de 1,400 menores que han sido separados a la fuerza de sus padres en la frontera debido a la nueva política “cero tolerancia” que aprobó la administración de Trump.

Al entrar en el refugio, lo primero que uno se encuentra en los pasillos son murales de presidentes de Estados Unidos, entre ellos, uno de Donald Trump en el que se puede leer: "A veces, al perder una batalla, encuentras una nueva forma de ganar la guerra", cita que twitteó dos años antes de convertirse en presidente.Junto a las camas hay listas con las pertenencias de cada niño: dos camisetas, tres pares de calcetines, tres pares de ropa interior, un polo y un par de pantalones vaqueros. 

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El miércoles, los directores del albergue rechazaron la visita del senador Jeff Merkley, pero por primera vez desde su apertura, permitieron la entrada de un pequeño grupo de periodistas a los que no se les permitió introducir cámaras, teléfonos o dispositivos de grabación y, por supuesto, se les prohibió entrevistas a los menores.

Diariamente, el gobierno federal envía a Casa Padre una lista de los niños detenidos en la frontera para ser reubicados en el refugio. Al llegar se bañan y les dan alimento y ropa y durante 72 horas permanecen aislados mientras se controla si sufren alguna enfermedad o si necesitan ser vacunados. Después de eso, se unen al resto de los menores del refugio donde permanecen una media de 49 días.Los menores asisten a la escuela en turno de mañana o tarde y, a pesar de que pasan la mayor parte del tiempo en la ex tienda, tienen una gran variedad de actividades programadas, entre ellas, una hora diaria para deporte o educación física y otra de tiempo libre que suelen pasar en el campo de fútbol o de baloncesto que se encuentran pegados al edificio

Alexia Rodríguez, vicepresidenta y asesora legal de Southwest Key Programs, la organización sin fines de lucro que administra Casa Padre,dijo que, en cooperación con ORR, "se está estableciendo un sistema" para conectar a los niños separados con sus padres. Algo que también señaló el director de la organización Juan Sánchez, “estamos tratando de hacer lo mejor que podamos para cuidar a estos niños. Nuestro objetivo en última instancia es reunir a los niños con sus familias,” y añadió, “no somos un centro de detención, sino que operamos refugios donde se cuidan a los niños. Es una gran diferencia ". Según declaraciones de los propios trabajadores, los niños suelen tardar días o semanas en reencontrarse con sus padres.

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En solo las dos primeras semanas después de que se anunciara la nueva política migratoria, 658 menores que cruzaron la frontera con sus familias fueron detenidos bajo la ORR, según el testimonio de Aduanas y Protección Fronteriza ante el Comité Senatorial del Poder Judicial el 23 de mayo.  Una cantidad similar a la que se detuvo en los 6 meses anteriores, unos 700, según informó el Departamento de Salud y Servicios Humanos a The New York Times. Esta situación ha hecho que el Southwest Key Programs haya crecido en los últimos años por el aumento de jóvenes centroamericanos que llegan a Estados Unidos y en la actualidad alberga a 5,129 niños – la mitad de los que se encuentran bajo custodia federal-  en 26 refugios ubicados en Texas, Arizona y California.